domingo, 25 de julio de 2010

Jose Antonio Abreu, Dudamel y Chávez


Quizás poco lo sepan, pero el José Antonio Abreu que ayer zalameramente se babeaba ante la figura de Hugo Chávez era, por allá en el año 1964, un neoliberal empedernido que militaba en un movimiento conocido como “Los desarrollistas” -Plancha 2 de la UCAB a efectos electorales- junto a Marcel Granier y bajo el apadrinamiento de la Electricidad de Caracas y el insigne Doctor Tinoco, mano financiera de la IV República y, si se quiere, el banquero más poderoso de la Venezuela de entonces.

El “Sembrador de Ilusiones”, como tan cursimente lo ha bautizado la Revolución Bolivariana, vivió en Pennsylvania y estudió en la muy selecta y prestigiosa U-Penn de Benjamin Franklin, donde sacó el título de Ph.D en Economía Petrolera.

Al revisar su currículo vitae, resulta ostensible su cercanía al poder durante la IV: Diputado del Congreso Nacional de la República, Director de Planificación de CORDIPLAN, Asesor del Consejo Nacional de Economía, Ministro de Cultura de CAP II y presidente del CNAC. Es decir, que si el presidente Chávez hubiese sido un hombre de palabra y hubiese cumplido con lo prometido, probablemente la testa calva del Maestro Abreu hubiese terminado frita en aceite. Pero Chávez nos salió populista y el Maestro…bueno, parece que tornasol.

Así que ayer, como tantas otras veces, los vimos muy juntitos y muy sonreiditos en cadena nacional. El uno dándole la mano al otro. El azote del neoliberalismo estrechando la mano del otrora estudiante neoliberal. El que le dio el golpe a CAP II, al Ministro de Cultura de CAP II. Como falsamente citan, sabrá Dios de donde, los pantalleros que no han leído el libro: ¡Cosas veredes, Sancho, que harán temblar las paredes!

Pero, ¿hay necesidad de eso?

Porque a mí la imagen de un José Antonio Abreu babeándose ante Chávez me resulta realmente triste. Más tomando en cuenta la historia de vida de él, quien, comprobado está, si algo no ha sido nunca es socialista, ñángara, progre o como usted quiera llamarlo. En la universidad se sentaba, incluso, más a la derecha de Copei; estudió en el “imperio mesmo” en la ciudad de William Penn; y fue ministro del gobierno más neoliberal de todos cuantos tuvo AD. Y helo allí, junto a Dudamel, ejerciendo de Lola Flores ante este Franquito de izquierda. Poniéndole acordes de lujo a la revolución chavista.

¿Por qué un hombre ante el que, como recordaba hoy Orlando Viera Blanco en El Universal, se inclina Sir Simón Denis Rattle, director de la Filarmónica de Berlín, tiene que andar de manitos, sonrisitas y babitas con Chávez? ¿Por qué un proyecto calificado incluso de “milagroso” como el de las Orquestas Juveniles e Infantiles tiene que servirle de banda sonora a esta película de alto presupuesto, baja dirección y peor reparto que es el chavismo? ¿Por qué, Maestro Abreu? ¿Por qué si el principio por el cual ud se rige es que: “la música es un instrumento irremplazable para unir a las personas” termina poniéndola al servicio del hombre que ha exacerbado las pasiones y revuelto los resentimientos al punto de convertirnos casi en enemigos unos de otros? ¿Por qué tanta incoherencia?

¿Plata, dinero, conveniencia o puro interés? No quisiera yo pensarlo, pero a todas luces parece ser la única respuesta posible. Y he allí parte del drama de esta Venezuela: el doblegamiento de los principios ante el poder. Al Maestro se le escucha muy bonito el discurso acerca de cómo los materialmente pobres terminaban espiritualmente ricos a través de la música y cómo eso sublima sus mentes, espíritus y almas; pero cuando se le ve tan adulante y zalamero pareciera ser la antítesis de esto: no sé si materialmente rico pero en todo caso espiritualmente mundanizado, que es el único antónimo medianamente funcional que le encontré a sublimado.

No pretendo yo con esto quitarle brillo a su gran obra, ni mucho menos desmeritar lo que ha sido una labor loable y plausible. Eso se le reconoce, se le celebra y hasta se admira. Sin embargo, lo excelso de la obra no le otorga a su creador inmunidad ante la crítica. Y su actuación y la de Dudamel, tanto ayer como en otras ocasiones, me parece eso, criticable. Que esa dupla magistral, talentos sin iguales que dejan muy el alto el nombre del país en el exterior, orgullos de esta tierra a los que el mundo entero aplauden de pie, se rindan ante un hombre de la talla de Hugo Chávez es lamentable.

Ojalá se dieran cuenta, pero entre presentación y presentación, entre toque y toque, con y sin batuta, están quedando como el Wallace Hartley Band de este Titanic que se pudre llamado chavismo y al que tan bien han servido.

1 comentario:

  1. Tengo tiempo intentando lograr saber lo siguiente: ¿Por cuál partido fue postulado José Antonio Abreu cuando fue electó diputado en 1969?. Pareciera un secreto bien guardado.
    Ojalá pudieras resolver mi incógnita.
    Gracias.
    O.A.

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