sábado, 24 de julio de 2010

Gracias Panorama

Que Panorama, la revista italiana del grupo Mondadori –propiedad de “Il Cavaliere” Berlusconi, como casi todo en Italia-, haya destapado “Las noches bravas de los curas gays” me parece excelente. A pesar de todo lo criticable de la revista –desde su propietario hasta el amarillismo de la portada, pasando por el discutible método periodístico de hacerse pasar por paisanos y grabar con cámaras escondidas todo cuanto ocurra- aplaudo su trabajo. Y lo hago porque así, aunque probablemente fuera su último objetivo, ayuda a la Iglesia Católica a salir de esa plaga de farsantes redomados que de día se disfrazan de sacerdotes y de noche ejercen de sodomitas, y que tanto daño le hacen.

Cuando la Congregación para la Educación Católica publicó, allá por el año 2005, un documento en el que expresamente se decía: “no se puede admitir al Seminario y a las Órdenes sagradas a quienes practican la homosexualidad, presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas o sostienen la así llamada cultura gay” fueron muchos los que pegaron el grito en el cielo. Desde dentro y fuera de la iglesia surgieron voces de protesta, que ahora, ante esto, han de estar bien calladas. ¿Querían sacerdotes homosexuales? Pues compren Panorama para que se enteren.

Las agencias internacionales, amantes siempre del lugar común, vaticinaron ayer que el reportaje “sacudiría los cimientos de la Iglesia”, cosa que dudo y bastante. Lejos de sacudir, este reportaje no hace sino reafirmar las posiciones de la Iglesia con respecto a la homosexualidad. Y es más, me atrevo a decir que el tiro les ha salido por la culata a quienes querían aprovecharse del hecho para hincar los colmillos en la Iglesia.

El Vicariato de Roma ha dado una respuesta ejemplar: “Quienes llevan esa doble vida no han entendido qué cosa es el sacerdocio católico y no deben ser sacerdotes. Nadie les obliga a ser curas. En nombre de la coherencia deberían salir al descubierto. No se puede aceptar que a causa de sus comportamientos quede enfangada la honradez de todos los demás”.

Y he allí el quid del asunto: la coherencia y la honestidad de estos pobres individuos. Por allí salió una organización del “lobby gay”, que entre la estupidez y el orgullo, pero siempre con el afán de cargar contra la Iglesia, decía que sí, que eso era lo más normal y que ellos conocían a infinidad de sacerdotes gays. ¿No es acaso eso soga para su cuello? Porque la relación es clara: si hay una infinidad de sacerdotes gays, lo que quiere decir es que la comunidad homosexual está plagada de farsantes de doble vida que siendo lo que son se meten a sacerdotes de una Iglesia que, como la Católica, no los considera aptos para ese ministerio.

Ahora bien, uno de los “curas” que aparecía en Panorama “juraba” que el 98% de los sacerdotes que conocía eran homosexuales, pretendiendo crear una conseja de ese tipo. Sin embargo eso del 98% no es sino el clásico “piensa el ladrón que todos son de su condición”, acentuado, además, por los ambientes y gentes que frecuenta el susodicho. Una tontería con pretensiones de provocación en la que no se debe perder más tiempo.

Tiempo hay que dedicarle es a descubrir a estos farsantes. El Vicariato de Roma fue claro: “[estamos] empeñados en perseguir con rigor, según las normas de la Iglesia, todo comportamiento indigno de la vida sacerdotal”. Lo cual va muy acorde a la línea de S.S Benedicto XVI, quien, luego de reconocer que el enemigo está dentro de la Iglesia, ha comenzado una formidable operación de limpieza. Y es que de eso se trata: limpiar a la Iglesia de toda la basura que ha entrado en ella y que amenaza con destruirla desde adentro. Por eso, gracias Panorama por los favores recibidos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario